Consuelo Bonillas

Connie Bonillas and family"Yo era una persona sumamente dinámica pero estaba destruida por dentro."

"En realidad, mi depresión de posparto comenzó durante mi embarazo, pero no me di cuenta de mi situación hasta un tiempo después." manifestó Consuelo. Ella ya era madre de un niño y estaba embarazada de su segundo hijo mientras trabajaba durante todo el día y estudiaba para su doctorado. "Tengo una personalidad tipo A y simplemente no me di cuenta de que no podía hacer todo al mismo tiempo."

Dos semanas después del nacimiento de su segundo hijo, Consuelo comenzó a experimentar síntomas de depresión de posparto. "Lloraba mucho y sentía muchas nauseas. Me sentía débil, como si mis rodillas se doblaran," recordó Consuelo.

Consuelo llegó a experimentar incluso síntomas de psicosis de posparto, una forma más severa de la depresión de posparto. "Comencé a ver imágenes de mi hijo dentro del horno. Dentro de mi mente, quemaba a mi hijo literalmente todos los días. En consecuencia, no podía hacer nada por él. Mi esposo era una especie de padre soltero."

A pesar de los síntomas que experimentaba, Consuelo no buscó ayuda. "Tenía miedo de contarle mi problema a los demás y de sentirme juzgada. Mi hijo era el bebé más cariñoso y perfecto del mundo, lo que empeoraba la situación. Me sentía sumamente culpable y avergonzada."

"Me encerré en mí misma durante quince meses," prosiguió Consuelo. "Luego, me dirigí a una sala de emergencias, llorando intensamente, y pedí ayuda. Mirando hacia atrás, hubiera querido poder contarles mucho antes mi problema a las personas. Una vez que las personas supieron que sufría de depresión posparto, comenzaron a apoyarme. Fue increíble. En realidad, mi jefe fue quien me puso en contacto con un terapeuta."

El médico de Consuelo le sugirió que, además de asistir a terapia, sería bueno que también tomara medicamentos. "Definitivamente, existía un desequilibrio, y los medicamentos me ayudaron mucho. Asistía a terapia dos veces a la semana y, al cabo de un mes, comencé a sentirme mejor. A fin de cuentas, mi esposo y yo hicimos terapia de pareja. La terapia fortaleció nuestra relación y le ayudó a mi marido a comprender la situación por la que yo estaba atravesando."

Actualmente, mi hijo tiene cinco años y, aunque tengo la sensación de que perdí de disfrutar 1 año y tres meses de su vida, nunca hemos estado tan unidos. Cualquier persona puede llegar a sufrir la depresión de posparto. Lo más importante es que existen muchas personas a tu alrededor que pueden ayudar a que te sientas mejor”.

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